Los mercados globales parecen estar a la espera del próximo paso del banco central o a algún tweet presidencial para actuar pero la verdad es que los inversores tienen muchos riesgos que enfrentan actualmente y en este sentido el negocio de los datos online puede ser una buena estrategia.

Un informe reciente de Bloomberg estima que los datos a nivel mundial crecerán a una tasa del 61% anual entre 2019 y 2025, pasando de un nivel de 33 zettabits, a uno de 175 zettabits. Cabe aclarar que un zettabit equivale a 1 billón de gigabytes de datos. En 2025, se proyecta que el 49% de estos datos se almacenará en la nube pública. Por lo tanto, se considera que el crecimiento de la generación de datos continuará sin cesar, entonces podemos deducir que el potencial de crecimiento de la nube también debería darse de manera totalmente independiente al crecimiento económico de los países.

Sin embargo, a medida que nos adentramos en el año, vemos que muchos de los mercados globales de rentabilidad variable han alcanzado niveles récord en la economía. Por ello, los inversores tienen preocupaciones genuinas como: 1) el hecho de que las recesiones puedan ser parte de la realidad en los próximos años 2) que el rendimiento de capital en los próximos diez años sea menor.

Si el resultado de esta incertidumbre llevara a los inversores a considerar solamente a las más empresas grandes como Google, Amazon, IBM o Microsoft, entonces la oportunidad de inversión perdería el sentido. Si bien estas son algunas de las compañías más conocidas del mundo que cuentan con modelos de negocio diversificado, las empresas más pequeñas y menos conocidas, que se centran únicamente en la prestación de servicios en la nube, en cambio podrían jugar un rol interesante y más puro en la expansión que tendrá la nube en los próximos años.

Cambiamos las formas

En el transcurso de los últimos quince años, el mundo ha cambiado por completo el modo de cómo trata la utilización de sus datos. Hubo un momento en que las personas tenían que depender únicamente de sus copias de seguridad en discos duros para almacenar todo lo que querían. La música o las películas son excelentes ejemplos de ello, ya que el mundo ha pasado de consumir su contenido a través de los discos físicos y DVD´s, a hacerlo a través de una plataforma online con un inicio de sesión y un canon mensual como Spotify o Netflix.

Las empresas han hecho lo mismo, en el sentido de que alguna vez existió la necesidad de mantener una infraestructura física como la tenencia de servidores en las instalaciones como la única posibilidad para almacenar sus datos. Ahora, la mayoría de las empresas están están pasando a sus datos a los servicios de suscripción mensual en la nube, con servidores externos de terceros que brindan el servicio para almacenarlos y tenerlos siempre accesibles a través de una conexión a Internet. En resumen, los datos del mundo se han trasladado a la nube.

Podemos ver el impacto de esto ahora observando las estadísticas a las diez principales compañías del S&P 500. Es interesante destacar que:

  • Las cinco compañías mundiales más grandes trabajan sobre el sector de datos. Algunas inclusive recaban datos a otorgándoles a los usuarios un servicio “gratuito” a cambio, como es el caso de la plataforma de corro electrónico de Gmail o la red social de Facebook.
  • Las cinco compañías más grandes han llegado a tener una capitalización de mercado total de más de 4 billones de dólares. Microsoft llegó a valer más de $ 1 billón por sí misma. Y más recientemente, Apple y Amazon han llegado por cuenta propia el billón de dólares.

Gráfico 1: el Top 10 de compañías del S&P 500

Fuente: Bloomberg, con los datos disponibles al 23 de agosto de 2019. *La ponderación para Google representa la combinación de dos valores listados: GOOG y GOOGL.

La nube beneficia al consumidor y al proveedor

El 6 de enero de 2016, Netflix expandió su servicio a más de 130 países. Esto ha sido posible gracias al esfuerzo de siete años para que tardó que la firma pasara el material de sus propios centros de datos tradicionales, a los servicios en nube proporcionados por Amazon Web Services. Si Netflix hubiese intentado construir su propia infraestructura en varias ubicaciones alrededor del mundo su modelo de negocio podría haber fallado por el peso del capital requerido. Aunque Netflix este es un ejemplo de una empresa e gran escala, la verdad es que las empresas de todos los tamaños pueden utilizar la nube para sus necesidades de infraestructura y esto les permitiría pagar sólo lo que necesitan y ampliarla rápidamente cuando la ocasión lo requiera.

Los proveedores se benefician de los ingresos recurrentes y de la fidelización de los clientes que se constata en las bajas tasas de cancelaciones. También existe la posibilidad de lograr un apalancamiento operativo, ya que los ingresos, una vez que la base de clientes alcanza cierto tamaño, tienen el potencial de expandirse más rápido que los costos variables.

La nube, una mega-tendencia

En los últimos diez años, muchos inversores se han beneficiado de las exposiciones a los índices ponderados por capitalización de mercado, como el S&P 500. Esto nos dice que muchas de las compañías más grandes del mundo, han tendido a generar rendimientos bastante sólidos. Sin embargo, tras años de haber crecido, es posible que su capacidad para continuar generando rendimiento, pueda verse afectada. En cambio, si consideramos al sector de nube, vemos que éste podría ser una vía para una expansión más específica para las empresas de tecnología que gozan de unas perspectivas de crecimiento diversas de cara a la próxima década.

  • El crecimiento de los ingresos de muchas de las compañías dedicadas a solamente la prestación de servicios en la nube, ha sido año tras año, mucho mayor que el de las compañías más grandes dentro del S&P 500. Asimismo muchas de ellas han generado entusiasmo y rentabilidad en los últimos 10 años.

Gráfico 2 el crecimiento en 10 años de los ingresos de las compañías de cloud computing versus el de las compañías más grandes del S&P 500

Fuente: Bloomberg. Los datos corresponden a los últimos diez años medidos hasta el 23 de agosto de 2019.